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Julián Cañas

Cuando los partidos
políticos, dirigentes, funcionarios y legisladores están en el punto más alto
del descrédito para la sociedad en general, en la ciudad de Córdoba, según
datos extraoficiales, hay más de 400 organizaciones no gubernamentales que
están participando de alguna actividad política, relacionada fundamentalmente
con tareas en el área social.
Más allá de los números preocupantes que marcan las encuestas, donde el
descreimiento de la gente gana por goleada en todos los ítems, también hay
una señal positiva en este proceso: desde que estalló en diciembre pasado la
aguda crisis a nivel nacional, hay mayor compromiso de los ciudadanos.
Si bien no hay un padrón general de todas estas agrupaciones, los mismos
participantes las van agrupando por barrios o seccionales electorales.
“¡Que se vayan todos!”, fue una frase muy escuchada en los últimos tiempos.
Muchos analistas le dieron un tinte dramático a esta afirmación, ya que el
descrédito en todas las instituciones significaría el final del sistema
democrático.
Sin embargo, hay observadores de la realidad, como la socióloga Claudia Laub,
que hacen distinciones al respecto.
“Es cierto que gritar que se vayan todos puede sonar a drástico, pero en
realidad si uno habla con esa gente, le termina reconociendo que el pedido es
que se vayan todos quienes instalaron esta forma de gobernar o hacer
política.
El descreimiento tiene nombres y apellidos, pero la gran mayoría sigue
confiando en el sistema democrático”, aseguró Laub, quien en diciembre
último, junto a otro grupo de personas, lanzó la red ciudadana Principio del
Principio, una organización que tiene como objetivo aglutinar gente para
ejercer en todos los ámbitos el poder del ciudadano.
Crecimiento
En el mismo sentido, la subsecretaria de Participación Vecinal de la
Municipalidad de Córdoba, Graciela Palomeque, afirmó que la política no está
cuestionada. “Los que están cuestionados son los dirigentes políticos, no la
política, que bien implementada es una gran herramienta para ayudar a la
gente”, sostuvo la funcionaria municipal, una dirigente social que hasta hace
poco tiempo condujo la Unión de Organizaciones de Bases, cargo que dejó
cuando asumió el cargo que le ofreció el intendente Germán Kammerath.
Sobre la gran crecimiento en los últimos tiempos de organizaciones,
asociaciones y grupos de personas que se aglutinan realizando distintas
actividades, Palomeque tiene una explicación: “La gente se convenció que debe
organizarse para resolver sus problemas, que no son solucionados por la clase
dirigente. Así se van creando estas organizaciones, que se incrementaron con
la agudización de la crisis del país”.
Más allá del buen síntoma que significa mucha gente movilizada y con ganas de
participar, Palomeque aseguró que no todas las organizaciones llevan a la
práctica los objetivos con que se crearon. Dijo que “en muchos casos, no
todas estas organizaciones tienen un proceso de construcción claro. Entonces,
hay que cuidar que la gente no se desilusione ingresando en núcleos que luego
se dispersan”.
Buena parte de estas organizaciones no gubernamentales (ONG) desarrollan su
trabajo en el área social. Otras, como la mencionada Principio del Principio,
ponen acento en agrupar gente con el objetivo de analizar e informarse sobre
los derechos de los vecinos.
“El objetivo de nuestra organización va más allá del localismo de solucionar
un problema en un barrio. Queremos que todos conozcamos nuestros derechos y
luego ejerzamos esta práctica en cualquier lugar de la sociedad, incluso en
un partido político”, señaló Laub.
En estas ONG o en las mismas asambleas barriales que existen en la ciudad de
Córdoba, por ahora hay un fuerte rechazo a los partidos políticos
tradicionales, pero nadie rechaza que en el futuro, esta misma gente decida
participar en la actividad partidaria. “
No rechazamos esta posibilidad para la gente de nuestra organización, aunque
nuestra red no tiene un objetivo partidario”, señaló la representante de
Principio del Principio.
Córdoba no es una isla, y como en la mayoría de las provincias argentinas,
ocurre este fenómeno del crecimiento de las organizaciones no
gubernamentales.
Como en el resto del país, la mayoría de los cordobeses descree de los
políticos, pero no de la actividad política, como herramienta para el cambio.
En la coordinadora de barrio Observatorio se reparten medicamentos a gente de
escasos recursos.
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