Entrevista a Claudia Laub
“Hoy el discurso dominante es el miedo ¡Y hay que desactivarlo!”
Claudia Laub, socióloga argentina afirma que el miedo se puede vencer desde la participación ciudadana
Escrito por Carmen Muñoz*

 
   
  Como parte del ciclo de clases magistrales 2009 que organiza la Escuela de Líderes de Ciudad en la Región, Claudia Laub visitó Talca y en la Biblioteca Regional conversó sobre temas de seguridad y participación ciudadana con el público asistente.
   

En su trayectoria profesional, Claudia Laub se ha desempeñado como docente universitaria y consultora del Instituto de Política Criminal y Seguridad en la provincia de Buenos Aires; consultora asociada al Foro Europeo para la Seguridad Urbana y coordinadora del Área de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior-BID en su país. Preside El Ágora, asociación sin fines de lucro con sede en la ciudad de Córdoba, donde además coordina el área de Fortalecimiento de Participación Ciudadana.

- Claudia ¿Cómo generar espacios de articulación, respeto y seguridad,en una sociedad donde prevalecen el miedo y la inseguridad?

Una posibilidad es empezar a juntarse entre actores distintos. Me parece que ello ayuda a vencer tanto la inercia que produce el miedo como a desnudar esta dificultad que nos afecta a todos. Si el discurso dominante es el miedo, ¡hay que desactivarlo!. ¿Cómo? reuniéndonos! Ya sea en grupos, para empezar a hablar en pequeños espacios apropiados para ello, o con actores importantes, por ejemplo a través de una profesora, una autoridad local. Además, hay que comprender el concepto de miedo en su complejidad. Saber por ejemplo: ¿a qué se le tiene miedo? Talca no es Santiago y el miedo que experimentan los distintos grupos y personas en Talca no es el mismo miedo que los mismos experimentan en Santiago. Debe haber barrios en esta ciudad que tienen miedo a una cosa y en otros a otra cosa, lo que es seguro para unos puede ser inseguro para otros.

- ¿Y cómo se puede diferenciar el miedo?

Partamos por reconocer que uno en su cabeza tiene armado un esquema del miedo, muchos prejuicios en torno a ello, y no lo contrasta con nada. Entonces la única manera es preguntarse en forma personal y en grupos ¿a qué se le tiene miedo? ¿a lo que la televisión me dice? ¿es realmente mi experiencia?. Hay que revisar los fantasmas. Esto tiene más que ver con conversaciones particulares, porque los medios ya nos dijeron lo que piensan, pero la gente común no ha podido desactivar ese discurso y conversar sobre lo que piensa, siente y percibe.

- ¿Los medios son los culpables del miedo en la ciudadanía?

No, yo no creo que son los medios los culpables, son lo medios y los que los consumimos. Me parece que a los medios hay que ganarlos para que nos ayuden a deliberar, para que los medios puedan en cada información que dan, tener más de una fuente para poder contrarrestar la noticia, al menos dos fuentes. Nosotros como ciudadanos, mujeres y hombres, si el medio no muestra otra fuente, debemos buscar la otra respuesta y poder etiquetar y diferenciar la que nos dan los medios.

- Usted hablaba de la diferenciación entre la palabra culpabilidad y responsabilidad.

Sí, me gustaría poder abolir la palabra culpabilidad e instalar la de responsabilidad. Los medios son más responsables que culpables de lo que nos pasa. Ellos tienen algún tipo de responsabilidad, porque si digo culpa los podemos sancionar con el código legal penal y se terminó. Pero no se va a terminar, hay que apelar a la responsabilidad y que nos ayuden a deliberar.

- ¿A quién le serviría una ciudadanía temerosa?

Yo pienso que a cualquiera que ejerza poder en forma autoritaria y dominante y del orden que sea, le conviene alguien temeroso. La persona atemorizada responde más rápidamente al autoritarismo. Las redes, el pensamiento horizontal, el compartir, requieren de más seguridad interna, uno tiene que sentirse más seguro, el grupo y la comunidad deben sentirse más seguros.

- Usted afirma que el sistema penal no resuelve los problemas de la gente, entonces ¿quién los resuelve?

Nosotros mismos tenemos que comenzar a resolver entre nosotros nuestros propios problemas, según que problema sea, pero los problemas de conflictividad interpersonales nadie mejor que nosotros los va a resolver.

- Pero, ¿cómo se podrían resolver?

Bueno, aprenderemos. Hay maneras de aprender, a los niños en la escuela les estamos enseñando lo que es convivencia, a hacer sanciones nuevas, comportamientos colectivos. Hay que revisar las normas, porque la norma viene impuesta pero no puede ser aplicada a todos por igual, las soluciones deben ser diversas. Por ejemplo, si tenemos un problema de amor es algo muy doloroso y de eso no se ocupa nadie, y nadie es solidario cuando uno tiene problemas afectivos con una pareja, la pérdida de un hijo o una mamá que se va o un papá que muere son problemas muy graves y que nos hemos olvidado que forman parte del sufrimiento humano. Siempre estamos mirando al que roba las carteras como si fuera el único sufrimiento que invade todas las vidas, claro que es un sufrimiento, pero dimensionémoslo en un contexto.

- Pero eso implica hacer el esfuerzo de tener otra mirada de la realidad y del sufrimiento.

Pero por eso, hay que ser creativos para mejorar estos problemas. Por ejemplo: una obra de teatro que hable sobre estos temas, una película, no obligarnos a que hay que ir a un lugar y tener que hablar de cosas tristes. Me parece que la oportunidad está en un activismo más alegre, más lúdico, más provocante, más juvenil. Damos por hecho todo y pensamos que no se pueden hacer cambios, pero yo creo que si se puede y en Córdoba lo hemos comprobado con los jóvenes. Una vez que están en la actividad lo pasan súper bien, ellos son muy astutos en el razonamiento, lo que pasa es que no nos gusta lo que nos dicen y eso a mi también me costó.

- ¿Que diferencia hay entre política criminal y política de seguridad?

Yo trato de hacer una diferenciación, porque me parece que hemos mezclado los dos conceptos: criminalidad y seguridad. La seguridad es más amplia que la criminalidad. La criminalidad se preocupa de lo que está prohibido o permitido por los códigos, mientras que la seguridad tiene que ver con el comportamiento humano, con la conflictividad que no la va a evitar ningún código. En cambio, la inseguridad es la que padece una persona que no tiene trabajo, que no tiene vivienda, que no tiene ciertos accesos a políticas públicas. ¿Cómo lo llamaríamos a eso? Se llama igual que inseguridad, cuando uno tiene miedo al delito o al crimen, que cuando uno tiene miedo a perder la vivienda. Por eso no me gusta hablar de seguridad y criminalidad como sinónimos; no quiero minimizar el sufrimiento por causa de un delito, pero miremos a las víctimas con un poco más de respeto y miremos también a los victimarios, a ver por qué llegan a realizar esos delitos.

   
*Publicado en 'El aMaule'. Periódico ciudadano de Chile. Nota original